Todo está en empate técnico.
Los sondeos de los encuestadores lo marcan 48% a 47% en todo: expectativas, rumbo económico, imagen del presidente, etc. Pero la diferencia se nota cuando les preguntan cómo están. El 58% responde que mal. Y aquí viene lo interesante: la clave no está en los precios de la góndola, ¡está en los servicios!

La clase media baja, esa que antes pagaba el 28% del costo de la luz, gas, agua, colectivos, trenes y subtes, ahora está abonando el 76% promedio entre todo. A eso súmale las expensas y las preparatorias. ¡Es un combo mortal para el bolsillo! Todo esto ahoga la posibilidad de mejorar el consumo o, siquiera, las relaciones… o el nivel de vida en general.

¿Por qué ganó el gobierno en las elecciones? Está claro: sabían que del otro lado no había nada, y la posibilidad de caos y anarquía estaba a la vuelta de la esquina. El gobierno tiene un 40% de apoyo, pero del otro lado también tienen un 40%, aunque parece que con un poco más de caos, sin programa y sin líderes claros. ¡Un 40% desorganizado es como un show de fuegos artificiales sin la pólvora!