Ni de Izquierda, ni de derecha

Los ejemplos de estos días muestran que la inversión, el desarrollo y el crecimiento de un país no es de izquierda ni de derecha.

Hace décadas lo vieron Frondizi y Frigerio, pero la mayoría estaba en otra vida.

Ahora, el modelo Shenzhen que elogian periodistas ultra K y el propio Caputo comenzó en una aldea de pescadores en 1980 y terminó en el Silicon Valley chino.

Ese año, el gobierno chino que en ese momento encabezaba Deng Xiaoping estableció la primera de cuatro zonas económicas especiales. Era la reforma más revolucionaria, que dejaba atrás la de Mao Tse Tung.

Querían terminar con la pobreza y el atraso. Baja de impuestos, facilidades aduaneras, incentivo a la inversión privada extranjera.

En Argentina fueron por el RIGI (régimen especial para inversiones extranjeras).

Eso sí, algún gobernador amenazó con expropiarlos en el futuro. A veces es difícil salir de las cavernas.